CRONICAS DE PESCA
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SILUROS DESDE PATO: PESCANDO GRANDES CAUDALES
Por Jose Luís Burillo

Después de muchos lances buscando la picada de los siluros, observando su comportamiento y tratando de ajustarme lo máximo posible a sus querencias, uno llega a obtener unas conclusiones concretas. Estas conclusiones marcaran la diferencia, pudiendo realizar pescatas extraordinarias, aprovechando los momentos exactos en los que no podemos faltar. Debemos de estar ahí, porque es cuando más posibilidades tenemos de obtener nuestro trofeo. Soy de los que piensa, que un buen pescador ha de buscar su recompensa en los momentos más difíciles y en los más fáciles, para llegar a conocer de buena mano lo que hacemos y la especie que buscamos. Este consejo es perfecto para llegar a ser bueno en algo, pero no deja de ser cierto que serán los momentos fáciles, los que recompensen los bolos nunca deseados pero siempre presentes, en las más duras de las jornadas.





El siluro es un pez que aprovecha las aguas turbias para conseguir su objetivo, cazar. Este pez carece de buena vista, utiliza sus bigotes como detectores de movimientos y vibraciones para localizar y atacar a sus presas. Igualmente es una especie que posee una gran envergadura, por lo tanto, ha de pasar desapercibido ante los ojos de su alimento. Estas características que posee el siluro nos hacen llegar a una conclusión y es que éste mantendrá una máxima actividad cuando las condiciones de visibilidad sean nulas. Normalmente este tipo de condiciones de turbidez son producidas por aumentos de caudal debido a las abundantes lluvias o deshielos. Son crecidas que se suelen dar regularmente sobre las mismas épocas, primavera y otoño, aunque esta sea la norma general, también podemos encontrarnos con riadas en invierno o incluso en verano. En definitiva estas riadas o grandes caudales quedaran a merced del clima. Tendremos años de grandes lluvias y nieves, al igual que épocas de sequias, pero lo que si que es cierto es que todos los años se nos brindara la posibilidad de pescar en condiciones perfectas para esta especie. Para reunir todos estos factores lo mejor será un seguimiento constante del escenario que vamos a pescar, observando e informándonos del clima actual de la zona, igualmente de las condiciones climáticas de las fechas anteriores, a la planificación de nuestra salida de pesca.





Elección del tramo en función del caudal

Es importantísimo tener en cuenta las condiciones del rio, más aun si nuestro objetivo es pescar un tramo durante una riada. Los obstáculos presentes en el rio, los brazales de agua, los azudes, las pequeñas centrales hidroeléctricas situadas en el cauce….serán factores muy importantes a tener en cuenta. Partiendo de la base de que nunca debemos aventurarnos con nuestros patos, sin conocer el tramo que vamos a pescar, sin conocer las condiciones climáticas ni de caudal del mismo, elegiremos un recorrido que sin dejar nunca de ser peligroso, se ajustara a nuestras posibilidades de navegación.





Este deporte entraña peligro, un factor importantísimo que lo reducirá sustancialmente, será el conocimiento del rio palmo a palmo y el cambio que este sufre en determinadas condiciones, producidas por las riadas. Debemos de tener en cuenta, que el caudal del rio condicionara o simplemente, será determinante a la hora de elegir nuestro tramo. La duración del descenso, los accesos al tramo o salidas del mismo, se verán modificadas en función de los metros cúbicos de agua que lleve el rio, por lo tanto, lo mejor es informarse del caudal actual, en el momento en que vayamos a aventurarnos a descender por un tramo durante una riada.

Durante la freza, sí es verdad, que mostrara una actitud más agresiva, esto es comprensivo, debido a que como casi todos los animales, luchan por el cotejo de las hembras durante el periodo reproductivo. La mayor parte de estos ataques, los producen los ejemplares pequeños o medianos, y se limitan a pequeños toques hacia nuestros señuelos, sin mucho afán de engullirlos. Vamos a empezar a olvidarnos de ese cuento fantástico que circula alrededor de él, de que arrasa por donde pasa y se come todo lo que tenga a su alcance.





Tiempo y distancias a recorrer:

Para empezar debemos de tener muy clara la longitud del tramo. Un tramo de por ejemplo 12 kilómetros y sin zonas de corrientes alternadas, que hayamos pescado en pleno verano o en época de sequias, puede llevarnos tranquilamente 12 horas. Son tramos en los que un caudal de 50 metros cúbicos, lo convierten en una balsa de aceite y encima si nos sopla el viento en contra pueden llegar a convertirse en un infierno. Existen otro tipo de tramos, en los que podemos alternar tablas que igualmente se convierten en balsas de aceite con este caudal, con zonas de corrientes que nos aligerarán el paso notablemente. En este caso un tramo de la misma distancia puede hacerse más llevadero y podríamos realizarlo sin problemas en 7-8 horas. Esta diferencia de tiempo entre un tramo y otro, llevando el mismo caudal, la dejaremos atrás cuando hablemos de caudales que superen los 800-1000 metros cúbicos de agua. Cuando el rio supera un determinado caudal, cualquier tramo se hace casi igual de rápido. Volviendo al anterior ejemplo, no encontraremos apenas diferencias de tiempo en recorrer la misma distancia y dos tipos de orografía en el cauce. Si nos descolgáramos por el tiro principal de agua, podríamos llegar al final tranquilamente en un par de horas, teniendo en cuenta esto, alargaremos la jornada, en función del tiempo que empleemos en pescar, las pocas zonas en las que es posible retenerse con el pato. Estas zonas concretas, en las que vamos a retenernos y pescarlas hasta su último rincón, debemos visualizarlas con antelación.



Accesos y salidas:

Aquí es donde debemos prestar también especial atención. Van a cambiar completamente los accesos en función del caudal. Existirán zonas por las cuales normalmente, entrabamos con todas las facilidades del mundo, y que con mucho caudal se harán impracticables o incluso quedaran a muchos metros de distancia, de lo que estábamos acostumbrados a ver. Por otro lado, encontraremos zonas por las que con un caudal normal o típico, nos era imposible entrar debido a cortes en el terreno, vegetación, obstáculos…y ahora se convierten en el mejor de los accesos. Estos condicionantes, nos obligan a estudiar y analizar el terreno. Igual que entramos al agua, también debemos salir en algún momento, por lo tanto no es plato de buen gusto ir a entrar por una orilla y no poder, pero mucho peor es ir a salir y pasarte de largo. El rio está claro que no va a parar, por lo tanto, es importante invertir un tiempo en observar bien la salida. Un acceso no tiene por qué ser siempre el más cómodo del mundo, pero si debemos intentar buscar la manera más cómoda de salir del agua, aunque a veces no se encuentre. Es importante buscar alternativas o salidas de emergencia durante el tramo o al final del mismo. Si cogemos un buen siluro, en los últimos metros del tramo y con estos fuertes caudales, acabaremos posiblemente bastantes metros por debajo de la salida. Cualquier percance también puede hacer que nos pasemos de largo, debemos recordar que nuestro medio de navegación es el pato y para nada podremos remontar este caudal. Estos motivos pueden ponernos en serios problemas, por ello, es importantísimo un análisis sobre el terreno de las posibles entradas y salidas, habiendo visualizado alguna salida más abajo del final del tramo.





¿Cómo navegar nuestro pato durante una riada?

Ante todo, debemos estar seguros de lo que vamos a hacer. Esta modalidad de pesca entraña bastantes peligros, no es un juego, ya que el rio con estos caudales, puede ponernos trampas en nuestro camino, que siempre debemos tener presentes, si queremos que nuestra aventura no se convierta en una tragedia. Cuando el rio baja con 50 metros cúbicos de agua, tendremos algunas zonas en las que debemos de prestar especial atención, pero cuando hablamos de caudales muy superiores, no podremos bajar la guardia en ningún momento, por ello, hay que tener en cuenta todos estos factores que hemos mencionado anteriormente. Podemos navegar el rio con nuestro pato casi con cualquier caudal, pero tendremos que tener muy en cuenta el recorrido que vamos a realizar. Caudales de 300, 600, 1000,2000…metros cúbicos, nos obligaran a estudiar muy detalladamente lo que vamos a hacer, limitándonos en mayor o menor medida nuestro recorrido. Esta cantidad de agua, nos permitirá hacer tramos largos, pudiendo recorrer distancias de hasta 20 kilómetros o más, en una sola jornada. Accederemos al rio por un sitio y saldremos los kilómetros que deseemos aguas abajo, pero ¡ojo!, son pocos los tramos que nos permitirán realizar largos recorridos, sin tener que abandonar el cauce por un punto para entrar unos metros más abajo. El motivo de esto, son obstáculos como azudes, repartidos a lo largo del trayecto y que suponen un gran peligro cuando hablamos de estos caudales. Hay que mantener distancia con ellos, ya que nos arrastraran hacia el mismo. Si uno de estos azudes nos absorbe, será inevitable volcar nuestro pato dentro de unas fuertísimas corrientes, seguramente con unas fatales consecuencias.

Igualmente hay que decir, que estos azudes son puntos calientes para tentar a los siluros, y más aun, cuando llevan mucha agua. Siempre los pescaremos desde abajo, donde rompe el agua, pero manteniendo también las distancias ya que el efecto lavadora que estos producen, ejercerá fuerza sobre nosotros, absorbiéndonos y arrastrándonos hacia él, poniéndonos igualmente en apuros. En estas condiciones el rio nos va a agotar, ya que continuamente estaremos luchando contra él, sujetándonos con nuestras piernas para poder pescar determinadas posturas. Nos va a obligar a estar en continuo movimiento con nuestras aletas. A lo largo del trayecto, iremos viendo posturas en la orilla contraria a la que nosotros pescamos. La manera de llegar a ellas, es localizarlas visualmente con bastante anterioridad y calcular una diagonal hacia las mismas. El tiro de agua es muy fuerte y normalmente la anchura que debemos cruzar es bastante grande. Debemos de visualizar nuestro objetivo, mentalizarnos en alcanzarlo, respirar fuerte un par de veces o tres, concentrarnos y emplear toda nuestra energía en aletear hacia él. Este esfuerzo, nos va a dejar exhaustos, pero el momento de respirar y recuperar fuerzas, es cuando hayamos alcanzado la postura que buscábamos. Hay que tener también presentes, los posibles tirones en las piernas, que directamente nos dejaran bloqueados en medio del cauce, haciéndonos perder el control sobre nuestro pato. Si esto nos ocurre, es importantísima la ayuda de algún compañero, es por ello, por lo que debemos evitar realizar este tipo de pesca solos. Estos consejos nos recuerdan que no debemos perderle nunca el respeto al rio.





LOCALIZACIÓN DE LOS SILUROS :

Las riadas les dan vida a los peces, renuevan el agua, y en el caso de los siluros les animan a cazar y a desplazarse a lo largo de grandes distancias. Normalmente, las riadas comienzan a darse sobre finales de febrero-marzo, con la aproximación de la primavera y épocas de lluvias y deshielos. El siluro pasa el invierno apostado en los lechos del rio más profundos y tranquilos, alejado de las zonas más frías, que a su vez, son las zonas con menos tiro de agua. En la época invernal, al siluro, para nada le conviene gastar energías. Éste ralentiza su metabolismo, reduciendo al mínimo su gasto energético y su radio de caza, limitándose a conseguir muy poco alimento sin apenas esfuerzo. La localización de los siluros variara en función de las fechas en las que se den estas riadas. En términos generales, y partiendo de la base de que el mejor momento para la pesca del siluro a lance es la primavera y el otoño, tampoco debemos de olvidar el invierno y el verano, ya que estas riadas activaran a los siluros dentro y fuera de temporada. Dividiremos las cuatro estaciones del año en dos grupos, ya que existen algunas diferencias en cuanto a su localización dependiendo del momento.



Riadas de invierno:

Son aumentos de caudal un poco inusuales en estas fechas, pero la naturaleza es caprichosa y de vez en cuando nos da riadas en pleno invierno. Estas condiciones no pasaran desapercibidas para el siluro, que despertara de su letargo prematuramente. Tampoco debemos de engañarnos y pensar en grandes pescatas y días de muchas picadas, ya que el agua seguirá manteniendo una temperatura bastante gélida, que rondara los 7-8 grados. Lo que sí que es cierto, es que de las pocas picadas que viviremos durante esta época del año, podremos arrebatarle al rio algún gran ejemplar. Lógicamente, los ejemplares de mayor tamaño necesitaran un mayor aporte de calorías, y como es lógico, ni ellos ni nosotros vamos a desaprovechar la oportunidad. A esto, le vamos a sumar que el aumento de caudal con el agua tan fría, hará que dejen sus posturas profundas en el cauce del rio. Como ya hemos dicho, en invierno buscaran zonas tranquilas, en las que no tengan que estar luchando contra la corriente y durante una riada, estas posturas se verán bastante afectadas por la fuerza del agua, por lo tanto, donde antes había tranquilidad, será donde el rio mostrara toda su fuerza. Al igual que los siluros buscaran zonas más tranquilas, también las buscara su alimento. Esta actitud por parte del siluro, nos hace llegar a una conclusión en cuanto a su localización durante una riada invernal. Vamos a buscar al siluro apostado en aguas someras, entre arboles hundidos, zonas inundadas por la riada y de relativamente poca profundidad, posturas alejadas de la corriente principal. Pescando estas posturas y en estas fechas, vamos a mover siluros que descansan tranquilamente en dos palmos de agua, y que en muchas ocasiones mostraran una actitud de pasotismo ante nuestro señuelo, debido a que llevan la tripa llena de alimento y la temperatura del agua les obliga a descansar. Son fechas de pocas picadas pero muy buenas. También son fechas en las que se suelen coger bastantes siluros robados. Coger desde pato, un siluro de más de dos metros, de la cola y en medio de una riada, va a depararnos una sensación espectacular, que no olvidaremos jamás.



Riadas de primavera, verano y otoño:

Son riadas dentro de temporada, cuando la temperatura del agua acompaña. Momentos en los cuales el siluro mostrara su máxima actividad. El siluro se distribuirá prácticamente por todo el rio, patrullando zonas tranquilas y con poco calado, al igual que zonas de bastante profundidad y mucho tiro de agua. Puede sorprendernos la capacidad que tiene el siluro, con esa envergadura, para adentrarse en las zonas más bravas del rio como azudes o salidas de agua de las centrales hidroeléctricas. Aquí es donde nos brindaran un fantástico espectáculo visual, permitiéndonos verlos cazar, y por lo tanto pudiendo pescarlos a pez visto. Esta es una de las zonas calientes, donde el siluro se situara durante estas riadas, ofreciéndonos la oportunidad, de poner a prueba nuestra pericia con el pato, y una de estas moles enganchada al otro lado de la línea. Igualmente, podremos localizarlos apostados en zonas con poco calado, zonas inundadas por la riada, donde muchas veces tampoco podrá ocultar su envergadura. Los remansos que se producen posteriormente a una corriente, o zonas refugiadas del tiro de agua principal, detrás de alguna de las islas presentes en el cauce, serán posturas muy frecuentadas por nuestros amigos bigotudos. Por último, durante estas fechas y con estas condiciones de caudal, podremos derivarnos por el centro del rio, rascando con nuestro artificial, el mismo fondo del cauce principal. Esta será la zona más azotada por la corriente, pero como ya hemos dicho, en estos momentos el siluro mostrara una máxima actividad y utilizara el cauce como autopista para remontar y a la vez cazar. Es una pesca un poco más cómoda, ya que lo único que debemos de hacer es dejarnos caer por el rio, golpeando nuestro con nuestro artificial por el lecho del rio. Hay algo que debemos tener en cuenta al derivarnos por el centro del rio, y es el peligro siempre presente, que supone trabar con nuestro artificial mientras nos arrastra la corriente. Esto puede convertirse en una de las situaciones más peligrosas, ya que en muchas ocasiones, el pato no nos permitirá remontar o retenernos para poder desenganchar. Un artificial atado a una línea gruesa, y el freno fuerte, pueden provocar el vuelco con nuestro pato, al quedar el señuelo trabado en el fondo de una fuerte corriente. Hay determinadas zonas que es mejor no pescar, para evitar que esto nos pase. Aunque sean zonas que tengan muy buena pinta, no debemos olvidar, que la pesca desde pato tiene algunas limitaciones que hay que tener siempre muy presentes, si queremos evitarnos problemas. Si decidimos pescar así, estaremos alerta en todo momento, notando muy bien el tipo de fondo que rascamos, levantando el vinilo si fuera necesario, ante alguna sensación que no termine por gustarnos. Recomiendo llevar alguna pequeña navaja o tijera a mano, que rápidamente nos permita cortar la línea si enganchamos en el fondo.



Otros peligros presentes…

Las riadas arrastran arboles y cualquier elemento, que hayan podido alcanzar estas subidas de caudal, es por ello por lo que debemos prestar especial atención en lo que acurre a nuestro alrededor durante el descenso. Hay que evitar, que algún obstáculo flotante nos alcance, provocando algún pinchazo, reventón o avería en nuestro pato. Si un árbol u objeto nos alcanza, podemos quedar enganchados a él, navegando a su merced y dirigiéndonos libremente al antojo de la corriente. Esta situación puede conllevar un gran peligro, si cerca, se encuentra alguna zona por la que no debemos de pasar jamás. Son sobre todo, las primeras riadas del año o las riadas extraordinarias, las que arrastraran una gran cantidad de algas, arboles, ramas…acumuladas durante bastante tiempo por las orillas y el cauce. Este tipo de pesca, nos obliga a mantener una concentración constante, estando muy seguros de lo que vamos a hacer después de cada uno de los lances. Si tenemos las ideas claras, reduciremos al máximo los muchos peligros presentes en esta modalidad.








LUCIOPERCAS EN CORRIENTES y su pesca desde pato
Por Jose Luís Burillo

¿Y… por que no? Muchas son las luciopercas que han sucumbido a nuestros engaños, mordiendo nuestros artificiales en aguas relativamente tranquilas. Esto tiene una explicación lógica, y no es otra, que es ahí donde podemos localizarlas durante todo el año. Dependiendo de la época del año y de la temperatura del agua, la lucioperca se situara a mas o menos profundidad, pero existe un periodo en el que ésta, no dudara remontar grandes corrientes. Este fenómeno nos va a permitir disfrutar de una pesca técnica, a bordo de nuestro pato, en aguas bravas y pudiendo llegar a capturar un gran número de ellas en una sola jornada.





LOCALIZACION: ¿Cuándo y dónde?

Nos encontramos ante un factor importantísimo en la pesca de cualquier especie, pero si hablamos de luciopercas y pescatas extraordinarias, con un gran número de capturas, la localización será primordial y realmente marcara la diferencia. Para poder localizarlas, primero debemos de conocer a la especie, sus costumbres y comportamientos dependiendo del momento. Nosotros vamos a centrarnos en localizarlas en zonas de corrientes medias o fuertes, esto nos va a garantizar la diversión con nuestros patos. Pescar en este tipo de escenarios, pondrá a prueba nuestros equipos y nuestra propia forma física, ya que las jornadas de pesca suelen resultar agotadoras, pero a la vez muy gratificantes.



¿Cuándo?

Esta es una cuestión clave y fundamental. Coma ya hemos comentado es importantísimo conocer los hábitos de esta especie, hábitos que variaran dependiendo de su ciclo de vida. Para la localización en aguas corrientes, debemos de tener en cuenta su ciclo reproductivo. En este caso, la freza de la lucioperca es la que marcara el momento en el cual, podamos encontrarlas en este escenario. Esta etapa engloba el periodo que transcurre entre los meses de febrero, marzo y abril. El comienzo de estos días de locura, variara en función de las temperaturas y condiciones climáticas que se den ese año en concreto, pudiendo adelantarse o demorarse un poco. Debemos tener en cuenta, que son los primeros días, los que nos aportaran mayores posibilidades de capturar un ejemplar de mención.





¿Dónde?

Durante la primera o segunda quincena de febrero, las luciopercas remontan por los ríos que alimentan los embalses en los que ellas viven, o simplemente remontan por el propio rio en el que habitan. Su labor reproductiva, es la que lleva a estos percidos a emprender una migración rio arriba, en busca de las orillas más adecuadas para desovar. Como percidos que son, se desplazan en bancos de un gran número de ejemplares, siendo los de mayor tamaño los más solitarios, en este caso las hembras, que buscaran zonas en las que llevar a cabo su labor reproductiva. Muchas encuentran su zona de freza durante su trayecto rio arriba, pero otras tienen que continuar remontando. Normalmente, a lo largo del camino, éstas llegan a toparse con obstáculos naturales o azudes construidos por la mano del hombre, llevándolas repentinamente al final del viaje y… este es el fenómeno que andamos buscando. Esta es la respuesta a la pregunta planteada, aquí es donde hay que lanzar. Si son peces que remontan en grandes bancos, podéis imaginar la fiesta que puede llegar a prepararse, cuando estos comienzan a amontonarse sin encontrar una salida. Aquí es donde debemos entrar con nuestro pato al agua. En estas zonas en concreto, tenemos grandes corrientes y pequeños parados o rebufos, zonas de confluencia entre dos o más corrientes. Tenemos que saber beneficiarnos de estas circunstancias, aprovechándonos de todos estos factores para sortear corrientes o simplemente sujetarnos en alguno de estos rebufos, favoreciendo nuestra acción de pesca. Debemos preocuparnos más de mantener nuestra postura de pesca, que de localizar postura a la que lanzar, ya que tocaremos peces en casi la totalidad de la zona. ¡Ojo!, ante todo seguridad, es importantísimo no olvidarse de que estamos pescando aguas bravas desde pato, por lo tanto mi recomendación es el análisis visual de la zona en concreto. Si lo que realmente buscamos es una pesca eficiente y segura, es mejor emplear un poco de tiempo en el análisis de la ruta a seguir, igual que las zonas en las que podemos retenernos a resguardo de la corriente. Hay que tener en cuenta, que si no pescamos con una idea clara del camino a seguir, seguramente nos dejemos algunas o todas corrientes sin pescar, ya que estas mismas se encargaran de descolgarnos rio abajo.





ELECCION DEL MOMENTO Y SUS CONDICIONANTES

Cierto es, que hablamos de corrientes y aglomeraciones de peces, por lo tanto estamos ante un momento del año en el cual la pesca resultara fructífera durante todo el día. Si seguimos las pautas correctas, las picadas no se harán esperar e irán haciendo acto de presencia a lo largo de toda la jornada, habiendo subidas y bajadas de intensidad durante la misma. Como siempre ocurre con todas las especies, dependiendo de sus características, tienen sus mejores épocas y momentos. Momentos en los cuales la actividad se desencadena de una manera frenética, momentos de locura que en estos escenarios concretamente, pueden depararnos todo un espectáculo visual ya que la mayor parte de los ataques se producen casi en superficie. Sin quitar la vista de la lámina de agua que se extiende ante nosotros, podemos ser testigos de cómo un gran banco de pequeños peces pasto, explota sobre la superficie. Las luciopercas ya están ahí, han rodeado el banco y ahora se han lanzado sobre ellos. Durante estos instantes podemos llegar a ver luciopercas cazando en superficie, momentos únicos, que por norma general, solamente nos deleitaran en esta época y escenario en concreto.

Volviendo a nuestro objetivo, y con ganas de formar parte de esa lucha entre luciopercas y peces pasto, debemos de añadirle a ese deleite visual un artificial cayendo en el medio de esa olla hirviendo. Por lo tanto ese será uno de los mejores momentos, situaciones que como ya hemos comentado, se darán durante todo el día, acentuándose sobre todo en las horas de poca luminosidad como son el amanecer y el atardecer. Estos percidos disponen de una gran percepción visual, hecho que les dará una enorme ventaja a la hora de desenvolverse ante estas situaciones de escasa luz. Los días nublados también serán un condicionante para que la lucioperca demuestre al máximo todo su poder depredador en las capas de agua más altas. Un día de mucha luminosidad, llega a molestarles, buscando aguas más profundas o en este caso agujeros, pequeñas pozas o piedras que les sirvan de cuevas. Un condicionante negativo para esta pesca serán las aguas turbias y tomadas, condiciones que reducirán al mínimo su excelente vista. Estas disponen de una gran vision de la que beneficiarse en momentos de buena visibilidad bajo el agua, pero cuando aumenta la turbidez de la misma, se convierten en unos torpes cazadores. Este hecho provocara muchas picadas fallidas o incluso una inactividad fuera de lo normal.





CAPTURAS INESPERADAS…

En este tipo de escenarios en concreto, se suelen reunir grandes bancos de carpas, aparte de luciopercas y como no, mucho pez pasto. De este último, no solo se alimentaran las luciopercas, también las múltiples carpas que frecuentan estas zonas, se beneficiarán de los bancos de alevines y pez pasto. Suele sonar un poco extraño, pero las grandes carpas se convierten depredadoras si este alimento realmente se les pone a tiro. Podemos llegar a sorprendernos con varias capturas a lo largo de una jornada, sucumbidas por nuestro artificial, manejado lentamente, rascando el fondo de estas posturas en concreto. La lucha que nos va a brindar un ejemplar de carpa de estas características, va a poner al límite nuestros equipos ligeros, equipos destinados a la lucioperca. Con estas grandes carpas disfrutaremos de una espectacular lucha que va a poner a prueba nuestra pericia con la caña.



UN REPASO AL EQUIPO:

Debemos tener en cuenta todos los factores que engloban esta modalidad, factores condicionantes que mejoraran nuestra acción de pesca. Hay que adecuar nuestro pato, equipo, señuelos…a este escenario en concreto. La pesca de la lucioperca es más una pesca técnica que combativa, ya que esta especie no suele ofrecer una resistencia extrema al otro lado de la caña, por lo tanto, si queremos disfrutar de la lucha debemos adecuar los equipos teniendo en cuenta este factor. No olvidemos que tenemos un valor añadido, las corrientes que si se sumaran a la resistencia que el pez nos brindara al otro lado de la caña. También habrá que elegir señuelos concretos, estos deberán estar en consonancia con el escenario, es decir, los que mejor trabajen en aguas corrientes. Por último, un repaso al equipo personal y el pato. Por un lado, equipo personal que nos va a proporcionar la suficiente seguridad ante cualquier imprevisto que nos pueda surgir, basándonos en los peligros que esconde esta modalidad. Por otro lado, un pato que nos proporcione ligereza y agilidad en nuestros movimientos y desplazamientos, al igual que resistente a los posibles roces con obstáculos sumergidos.





Cañas:

Partiendo de la base, de que estamos pescando desde pato, las cañas han de ser de longitudes moderadas o cortas. Cañas de medidas comprendidas entre 1,80m y 2,10m, son las más recomendables. Este tipo de cañas nos permitirán realizar lances en posiciones complicadas. Igualmente, estos tamaños de cañas son los más manejables para estas condiciones de pesca, evitando roturas innecesarias, roturas provocadas por el golpe de la puntilla de nuestra caña, en alguno de los obstáculos que provocan estas corrientes que andamos buscando. En cuanto a las acciones de las mismas, recordar el carácter esquivo de esta especie y las tímidas picadas con las que denotan su presencia. Habrá algunas que tomaran nuestro engaño sin ninguna compasión, pero otras pueden llegar a deshacer nuestro artificial a picadas, sin que nosotros no nos demos ni cuenta, de lo que está pasando al otro lado de la línea. La mejor elección pasara por cañas de acción punta, que marquen con exactitud cualquier picada y con acciones comprendidas entre 10-30 gramos, que permitirán lanzar diferentes gramajes dependiendo de la intensidad de la corriente. El tipo de caña (casting o spinning), para esta pesca variara en función de los gustos de cada uno, ya que hablamos de equipos ligeros y de calidad que en ningún caso nos agotaran.





Carretes:

Carretes fuertes y de calidad, pero a su vez ligeros, con tamaños comprendidos entre 2500-4000, albergaran la cantidad de hilo suficiente para pescar estas zonas. Siempre que pesquemos corrientes debemos de emplear material de calidad, ya que es aquí donde sufriremos imprevistos que puedan amargar nuestra jornada. No es necesario buscar carretes con bobinas sobredimensionadas, que sean capaces de albergar muchísimos metros de línea. Por una parte, el pez que andamos buscando no va a sacarnos ninguna barbaridad de línea del carrete. Por otro lado y como recomendación, los lances han de ser más bien cortos, si no queremos que muchos metros de línea se vean afectados por los roces. No queremos tener que tirar muchos metros de línea a la basura por haber pescado incorrectamente o peor aún, perder peces que provocaran la rotura de la línea debido a estos roces.



Líneas:

Sabiendo que la lucioperca suele actuar tímidamente a la hora de morder nuestros señuelos, la mejor elección será las líneas trenzadas. La elasticidad de estas líneas es nula, por lo tanto nos van a permitir detectar cualquier golpe en nuestro señuelo, golpes producidos por obstáculos sumergidos siempre presentes en estas zonas, o por lo contrario, por las ansiadas picadas de nuestras amigas. Hay que tener en cuenta que la lucioperca tiene especial predilección por los peces mini talla, peces que se mueven en bancos y que ésta atacara sin compasión, por lo tanto nuestros señuelos serán más bien de tallas pequeñas. Por este motivo los diámetros de línea que utilizaremos comprenderán grosores de entre 0,18-0,20mm, que nos permitirán lanzar discretos señuelos con poco gramaje. Podríamos utilizar otros diámetros menores, pero no los recomiendo en estos escenarios pedregosos y llenos de obstáculos. Los bajos de línea de fluorocarbono nos darán una protección ante los roces o incluso ante los dientes de las luciopercas.





Señuelos:

Existen infinidad de señuelos en el mercado, que gracias a sus diseños y tamaños son aptos para pescar luciopercas, pero no todos van a desenvolverse satisfactoriamente en aguas corrientes. Cuando hablamos de aguas paradas, tenemos a nuestra elección todo tipo de artificiales, allí estos trabajaran adecuadamente, pero por el contrario para aguas corrientes debemos hacer una selección concreta de señuelos. Aquí podremos emplear señuelos duros tipo lipples, swimbaits, cranckbaits, jerkbaits… siempre en tamaños reducidos hasta 8-10cm y de acciones sinkin, señuelos hundidos. También disponemos de señuelos blandos, que personalmente son los que más utilizo. Existe en el mercado una gran variedad de pikies y grubs de vinilo, de tamaños comprendidos entre 3”-5” pulgadas, que montados sobre jigs con gramajes adecuados al tipo de corriente, serán golosinas para las luciopercas. El color de nuestro señuelo es un factor importante a tener en cuenta. Dependiendo de la luminosidad del día y la turbidez del agua, elegiremos unos colores u otros. Si somos capaces de ajustar el color adecuado, realmente marcaremos la diferencia. Otra ventaja de los señuelos blandos, es que son perfectos detectores de picadas, ya que si los dientes de la lucioperca lo tocan, lo marcan de por vida.



Patos agiles y manejables:

A la hora de elegir nuestro pato, como norma general deberíamos ajustar sus características, al tipo de escenario, con esto quiero decir, que dependiendo de las zonas en concreto, buscaremos unos patos u otros. Los patos grandes y con gran capacidad para albergar muchas cajas de señuelos, serán una buena elección para aguas tranquilas. Por el contrario, los patos pequeños, no suelen caracterizarse por tener muchos bolsillos, pero nos proporcionaran una velocidad y agilidad de movimientos espectacular, y esto es lo que nosotros buscamos cuando mezclamos los patos con las corrientes. Debemos de ser agiles es estos escenarios, aprovechándonos de todos los factores que nos brindan, consiguiendo pasearnos libremente por los mismos, creando un baile entre nosotros y el rio. En cuanto a materiales de construcción de nuestros patos, siempre de calidad, procurando que estén provistos de de un refuerzo en su parte inferior (normalmente un material llamado “denier”) que evite cualquier tipo de rasgadura o reventón, ocasionado por el roce con algún obstáculo sumergido. Existen zonas en las cuales bajaremos arrastrando los bajos con nuestro pato.



UNOS CONSEJOS SEGUROS…

Ante todo seguridad, nuestra integridad física es lo primero, por lo tanto antes de formar parte en esta aventura, debemos de tener en cuenta unos factores determinantes que condicionaran nuestra salida de pesca. Debemos de ser conscientes del caudal de la zona y la meteorología presente durante nuestra jornada de pesca, para ello hemos de ser capaces de recopilar la información suficiente con anterioridad. Las corrientes que vallamos a pescar, sufrirán modificaciones dependiendo sobre todo del caudal. Hay que tener en cuenta que los meses del año en los que practicaremos esta modalidad, serán meses correspondientes al deshielo y época de lluvias, provocando un sustancial aumento en el nivel del agua. Este aumento de nivel, producirá el efecto “lavadora” en algunas corrientes en las que normalmente este fenómeno no ocurre. Ante esto, debemos saber que mantener la distancia adecuada para evitar que la “lavadora” nos succione, o por el contrario nos encontraremos en un grave aprieto. Este tipo de corrientes, no van a permitirnos remontarlas con nuestros patos, por lo tanto, la forma correcta para atacarlas será de arriba abajo, entrando por las mismas y descendiéndolas poco a poco. Un exhaustivo análisis visual de toda la zona la zona a pescar y las posibles salidas de las que disponemos en todo el recorrido, serán claves si queremos evitarnos problemas durante el descenso. Por último, no nos olvidemos de nuestras posibilidades y condición física, ya que esto condicionara nuestros movimientos y nuestra decisión a la hora de determinar la distancia total a recorrer.








MEGASILUROS Y PATOS, COMBINACION EXTREMA
Por Jose Luís Burillo

Cada año, los siluros van evolucionando en cuanto a envergadura, tamaño y por lo tanto, modificando su morfología. El siluro va aumentando su longitud y su peso, pero la forma que están adquiriendo con el paso de los años, es lo más sorprendente de su evolución física. No deja de sorprendernos, la potencia desmesurada que están llegando a adquirir, ejemplares que superan los dos metros de longitud, al aumentar su tamaño más a lo ancho que a lo largo. Estoy seguro, de que la evolución del siluro no va a dejar de sorprendernos año tras año, por lo tanto, debemos de tener muy claro donde, como y de qué manera, vamos a plantarle cara a uno de estos colosos.

Cuando hablamos de pescar siluros desde pato, debemos de tener en cuenta, todas las circunstancias que se nos pueden llegar a plantear durante una jornada de pesca. El simple hecho de introducirnos en un rio muy caudaloso, o en una gran masa de agua con nuestros patos, puede llegar a ponernos los pelos de punta. Cuando a todo esto le añadimos la posibilidad de pescar un poderoso ejemplar, que puede pasar de un simple palmo de envergadura, a medir más de dos metros de longitud, las sensaciones pueden multiplicarse por mil. Estas sensaciones que vamos a vivir, nos van a acompañar durante todas nuestras salidas de pesca, y cuando digo todas lo digo por experiencia.

Son muchos los kilómetros que ya hemos dejado atrás, buscando grandes siluros con nuestros patos, pero personalmente puedo decir que soy incapaz de controlar estas emociones. El hecho de haber pescado alguna vez, un ejemplar que rompiese todos nuestros esquemas debido a su espectacular tamaño, no disminuirá nuestras pulsaciones y nuestro nerviosismo. La combinación megasiluros y pesca extrema desde pato, es toda una descarga de adrenalina, que nos obliga a estar en forma, concentrado, alerta y muy seguro de lo que vamos a hacer en todo momento.





ELECCION DEL MOMENTO

Cada especie tiene su momento y su lugar, en el cual desarrolla una alta o máxima actividad. Este comportamiento, suele darse en situaciones muy concretas, siguiendo por lo general unas determinadas pautas y bajo unos condicionantes concretos. Habrá zonas y situaciones en las cuales podamos encontrar peces de casi todos los tamaños, pero nosotros vamos a ser un poco más selectivos, eligiendo a los ejemplares o por lo menos intentándolo, que se correspondan con nuestro objetivo, capturar un megasiluro. Como ocurre con el resto de especies, los grandes ejemplares se suelen comportar de manera un tanto distinta, debido a sus costumbres, al pasar de ser ejemplares normales, a individuos más desarrollados que el resto. Estos siluros que pasan la barrera de la normalidad, darán la cara en momentos muy puntuales, pero no nos engañemos, siempre estarán en el agua, por lo tanto siempre tendremos oportunidad de capturarlos. Como es lógico, tentarlos en situaciones o épocas de poca actividad, nos hará ser más duros y constantes, por lo tanto nos ayudara a entender mucho mejor a esta especie y sus costumbres. Los grandes siluros no perderán el tiempo en determinadas zonas en las cuales hayan cumplido su objetivo, sea cual sea. Se localizaran en posturas mostrando máxima actividad para posteriormente y de manera sorprendente, pasar a otras con la mínima actitud de caza.





MOMENTOS DE MAXIMA ACTIVIDAD

Son situaciones creadas por algo en concreto. El siluro mostrara su máxima actividad cuando tenga hambre y quiera alimentarse, es tan simple y sencillo como eso. Parece algo muy básico, y ciertamente lo es, pero no debemos de olvidar que hay especies, con las que simplemente nos bastara con localizarlas y enfadarlas un poquito, para que acaben por entrar al engaño. Nuestro amigo el bigotudo, al contrario del pensamiento de muchísima gente, es un pez que solo atacara para alimentarse.

Durante la freza, sí es verdad, que mostrara una actitud más agresiva, esto es comprensivo, debido a que como casi todos los animales, luchan por el cotejo de las hembras durante el periodo reproductivo. La mayor parte de estos ataques, los producen los ejemplares pequeños o medianos, y se limitan a pequeños toques hacia nuestros señuelos, sin mucho afán de engullirlos. Vamos a empezar a olvidarnos de ese cuento fantástico que circula alrededor de él, de que arrasa por donde pasa y se come todo lo que tenga a su alcance.





FREZA

Los grandes siluros se acercan a las orillas durante la freza, para depositar las huevas y adherirlas a la vegetación sumergida. Buscaremos el momento anterior y posterior de este fenómeno, ya que es cuando los grandes aprovecharan para comer, cogiendo fuerzas para el desove y recuperándolas después del desgaste sufrido durante el mismo. Normalmente, este fenómeno suele darse durante el periodo comprendido entre finales de mayo principios de junio. Esa es la teoría, el 80% de la práctica coincide con ella, pero si la climatología se comporta de forma atípica, el siluro adelantara o retrasara la freza, hasta que las condiciones de temperatura se adapten a sus querencias.

Por ello, para dar con estos momentos de actividad, y siendo nuestro objetivo la pesca de un gran ejemplar, deberemos de estudiar la climatología actual y más importante aún, un seguimiento constante a pie de rio y en cada momento, del comportamiento del pez. No debemos olvidar la efectividad de caza que posee esta especie. Esto le ayudara a alimentarse rápidamente, para después abandonar estas zonas y mostrar una apatía que a muchos sorprendería, por ello, si nuestro objetivo es un megasiluro, tenemos el tiempo limitado para cazarlo cazando, nunca mejor dicho.



TRANSICION INVIERNO-PRIMAVERA

El aumento de la temperatura del agua, despertara al siluro de su letargo. Después de que el frio les obligara a buscar zonas más profundas y refugiadas de la corriente, ralentizando su metabolismo para gastar la mínima energía posible. En este momento todos los ejemplares necesitaran alimentarse, pero sobre todo los más grandes, ya que son los que más aporte de energía necesitan. Este periodo se suele dar a partir de finales de febrero, cuando la temperatura del agua comienza a aumentar unos grados. Igualmente y como ocurre durante la freza, los grandes ejemplares se alimentan rápidamente. Este hecho, nos obliga a estar muy atentos durante estos momentos concretos.

Lógicamente, los ejemplares más grandes, no nos los regalará el rio, y el estudio constante de sus movimientos, marcara la diferencia a la hora de subir a bordo de nuestro pato, un gran siluro. Durante este periodo, localizaremos al siluro cazando en casi cualquier escenario. Zonas de fuertísimas corrientes, playas de barro o grava, azudes, orillas a corte que encajonan el rio con mucha o poca corriente… en definitiva, casi cualquier escenario que nos brinde el rio o embalse.



OTOÑO

Con el fin del verano, el agua comienza a bajar de temperatura. Las capas altas dejaran de estar tan calientes como en época estival, y a su vez más oxigenadas, por lo tanto los grandes ejemplares volverán a dar la cara. Esta situación advierte a los grandes siluros, y estos comienzan a moverse de sus aposentos veraniegos, para desencadenar una actividad de caza bastante frenética, antes de que el agua alcance temperaturas demasiado bajas para ellos. Cuando el agua se enfríe demasiado, el siluro buscara capas más profundas donde descansar. Estas mantendrán temperaturas más agradables para ellos. Este periodo, comenzara a finales de septiembre para alargarse hasta finales de noviembre o principios de diciembre, aunque esto también se verá modificado en función del clima. Como siempre, deberemos de estar muy atentos a la evolución de la temporada, en la que deseemos cruzarnos con una mole de estas características. El otoño, es una época con bastantes posibilidades de conseguir el objetivo que buscamos.

A esto, le añadiremos alguna riada que suele darse por estas fechas, con lo cual la pesca puede convertirse en todo un festival, en el que si hacemos las cosas bien, podemos llegar a capturar varias moles en un solo día de pesca. Si conseguimos dar con los días correctos, de actividad frenética por parte de siluros de gran tamaño, entenderemos el porqué de este tipo de pesca. Entonces, ya seremos capaces de decir, que la pesca del siluro desde pato, es una de las modalidades de pesca más extremas que podemos practicar en agua dulce, y que la combinación entre patos y siluros es una explosión de sensaciones.



UN CONSEJO…

No debemos de olvidar, que nuestro objetivo es pescar un gran siluro desde pato. Esta modalidad, limitara nuestra acción de pesca, dependiendo de las condiciones del rio y los escenarios que pescaremos. Igualmente para pescar determinadas zonas estaremos limitados por nuestra condición física. Es muy complicado y peligroso, llevar a buen puerto un siluro de gran tamaño, en medio de una fuerte corriente anterior a una isla anegada por la riada, en la que el agua circula a gran velocidad entre árboles y arbustos. El siluro puede buscar defensa una vez clavado, arrastrándonos y llevándonos al interior de la misma sin ninguna piedad. Si esto nos ocurre, podemos ponernos en serios problemas. Los azudes y fuertes remolinos, igualmente, pueden suponer un gran peligro. Si el siluro nos arrastra hacia el interior, estos nos succionaran poniéndonos en serios apuros.

Ante estas situaciones, y sobre todo si nos falta experiencia, un buen consejo es evitar lanzar determinadas zonas, aunque intuyamos que allí se encuentra un megasiluro. Es importante analizar y observar, el recorrido que seguimos en cada momento durante nuestro descenso, al igual que las posibles vías de escape, en las cuales podamos terminar luchando y cobrando a un gran ejemplar. Por el contrario, los escenarios de freza, se sitúan en zonas mucho más tranquilas, que nos ofrecerán una tregua y tiempo de reacción después de haber pinchado un gran coloso. Estas zonas serán más sensatas de pescar para el que no sepa realmente a lo que se enfrenta. Aun así estar siempre alerta por lo que pueda ocurrir, será la pauta más correcta a seguir.





MOMENTOS DE MINIMA ACTIVIDAD…

La adicción a una determinada modalidad de pesca, nos hará perseguir una especie dentro y fuera de temporada, en los mejores y en los peores días. El ímpetu por conocer el comportamiento concreto de cualquier especie, nos obliga a salir de pesca cuando nadie lo hace debido a las malas condiciones climáticas o simplemente, porque la actividad de cualquier especie, tiene mejores y peores momentos a lo largo de todo el año. Vamos a tener días sin picadas, días en los cuales parezca que debajo del agua no hay vida alguna, pero nada más lejos de la realidad, los peces están ahí y tenemos que encontrar al que quiera abrir la boca, aunque sea levemente, pero lo justo para poder clavarlo. Será complicado encontrar días de varias picadas, y por lo tanto varias capturas, pero os aseguro que la estadística de los momentos complicados, puede convertirse en la captura de vuestra vida. Estos momentos serán los que nos harán aprender realmente, y comprender un poquito más el comportamiento de la especie que vamos buscando.



INVIERNO

Cuando la temperatura del agua se encuentra bastantes grados por debajo de la comodidad del siluro, este se situara en las zonas más profundas del lecho del rio o embalse. Pozas a refugio de la corriente y zonas situadas en la caja del rio. Sera durante los meses de diciembre, enero y febrero, en los cuales buscaremos al gran siluro apostado en estas posturas. Derivar nuestros señuelos, mientras nos dejamos arrastrar por la corriente, por las zonas más profundas podrá llevarnos al éxito. Igualmente haciendo jigging en profundas pozas, podrá desencadenar la brutal picada de nuestro objetivo.



VERANO

Desde la llegada de las grandes calores del mes de junio, hasta bien entrado el mes de septiembre, la actividad de los grandes siluros, se limitara a la noche, primeras y últimas horas del día, acercándose a las orillas para cazar. Posteriormente, el siluro se situara en zonas bastante profundas como la caja del rio. El posicionamiento es igual o similar al invierno, zonas de profundidad, a las que llegaremos pescando con nuestros patos verticalmente, derivando a la velocidad de la corriente y animando nuestro señuelo con leves tironcitos, mientras este va golpeando las piedras del fondo. No perdamos la concentración después de varias horas sin picada, ya que en cualquier momento, el siluro puede llegar a arrebatarnos la caña de la mano. Esta modalidad puede depararnos picadas de infarto.



¡ CUIDADO CON RASCAR FONDO !

Rascar fondo o derivar nuestro señuelo, en una corriente media o fuerte desde el pato, conlleva bastante peligro. Para hacerse con según que tamaño de peces, en según qué zonas, debemos de llevar equipos bastante fuertes, si realmente queremos llevar la captura a buen puerto. Una línea bastante fuerte no romperá con facilidad, por lo tanto, una traba en el fondo mientras derivamos el señuelo, puede provocar una caída al agua o el vuelco con nuestro pato de manera inmediata. Por seguridad, hay zonas que debemos desechar si no queremos llevarnos un susto, y si decidimos pescarlas, no bajaremos la guardia y estaremos muy alerta en todo momento.








PRO-ANGLER DE HOBIEKAYAK “MUCHO MAS QUE UN KAYAK”
Por Roberto Serrano Iturbe de Radical kayak fishing S.C

En esta ocasión puse rumbo a tierras extremeñas, concretamente al embalse de Cijara que se ha convertido, posiblemente en una de las masas de agua con más depredadores de nuestro país. Lucios, Black Bass y barbos, todos ellos de tamaños considerables, que gracias a una dieta a base de alburno han creado un auténtico paraíso de pesca.

Mi objetivo, conseguir uno de sus tremendos “cocolucios” que esconden sus cristalinas aguas, esta vez montado en mi recién estrenado Pro-Angler de Hobiekayak. Quería constatar su estabilidad pescando de pie, comodidad en acción de pesca gracias a su asiento ergonómico y ajustable en altura y por su puesto su rapidez para abarcar amplias zonas de pesca.

Mi primera sensación fue de asombro, cuando comprobé que era mucho más rápido y maniobrable de lo que esperaba. Este hecho se constata viendo la forma de trimarán del casco y su amplio timón que permite hacer giros de 360º dejando la popa clavada. Una vez abordo es sorprendente su amplitud, permitiendo llevar montadas 4 cañas en los cañeros integrados en el casco y dos más en los empotrados en la zona de carga trasera. Su capacidad de carga nos permitirá llevar todos y cada uno de nuestros “Juguetitos” y disponer en cualquier momento de nuestras cañas montadas, al alcance de la mano. Si a esto le añades una sonda con la que localizar estructuras y bancos de alburnos, tienes una versátil embarcación con la que hacer frente a cualquier especie en una diversidad de escenarios de pesca.



La capacidad de desplazamiento es increíble ya que el asiento permite una posición mucho mas alta del tren inferior, favoreciendo un pedaleo más natural, reduciendo el esfuerzo considerablemente. Al mismo tiempo el asiento permite regular la inclinación de las lumbares así como la presión que ejerce en nuestra espalda, por lo que después de una sesión de 8-10 horas de pesca la espalda no se Una vez desembarque en la zona elegida, fui haciendo orilla utilizando diversos Jerkbaits y paseantes al ver cazadas en superficie. Los primeros “Tochitos” no se hicieron de esperar, amenizando el inicio de la jornada. Los Basses en Cijara están “redondos” siendo las capturas por encima del Kilo algo totalmente normal.



Con un suave pedaleo fui recorriendo la zona de pesca elegida sin esfuerzo, barriendo palmo a palmo la orilla de forma sigilosa. Al llegar a zonas de puntas y cortados la estrategia cambiaba, me colocaba de pie sin ninguna dificultad e iba rascando el fondo con vinilos y ondulantes a la espera de que un buen lucio saliera de su apostadero. En uno de lo lances mientras subía en vertical el vinilo vi salir un buen lucio de una de las rocas, paré el vinilo y cuando este volvió a tocar el fondo¡¡ ZAASS!! Primera picada, clavada enérgica y a disfrutar de las carreras del primer lucio de Cijara. Un lucio precioso hizo explotar la superficie, deleitándome con una lucha intensa y unos momentos únicos. Tan solo llevaba una mañana en el agua y ya había superado los 6 kg . Buen bautizo del Pro-Angler.

Decir que el poder pescar de pie es una ventaja increíble. Permite al pescador ver en todo momento: Tanto el señuelo, los depredadores que pueden ir detrás de él o los peces que están apostados esperando nuestro artificial. Siendo una tremenda ventaja que el Pro-Angler ofrece al pescador. Cuando echaba la mirada atrás me sorprendía de la distancia que había recorrido desde mi desembarco, seguí el mismo patrón y los peces seguían dando la cara. Al llegar a una punta de recula un par de alburnos saltaron enloquecidos, a lo que siguió un estrepitoso a taque en superfice, instintivamente cogí la caña montada con un paseante, lance donde aún se intuía el ataque y un tremendo Bass engulló mi señuelo. Me levanté del kayak para trabajarlo de pie y comprobar su estabilidad, era un maravilla y en esta ocasión el pez sobrepasó los 2 Kg.



Mi jornada terminó en una isla, una de sus puntas entraba progresivamente al embalse con rocas entre los 9 y 12 metros de profundidad, perfecto para ir probando con los vinilos. Así fue, dos buenos lucios más dieron la cara, consiguiendo superar los 7kg uno de ellos.

Satisfecho no solo por mis capturas, si no por el comportamiento de mi nuevo Pro-Angler, fui volviendo a la zona de desembarque, comprobando que había recorrido una gran distancia y estaba bastante fresco. La sonda me marcó una tremenda bola de albunos y una líneas en pequeños grupos debajo de ellos, se trataban de barbos, marqué la zona para volver al día siguiente, se me había echado la noche encima y tenía que dejarlo por hoy.

Como punto final decir, que llevo muchos años pescando desde kayak y los que me conocen saben que si hay que darlo todo para llegar a una punta donde puede esperarme un buen pez no paro hasta llegar, pero también es cierto que con el nuevo Pro-Angler de Hobiekayak es todo mucho más sencillo, cómodo y rápido. ¡¡Os aseguro que ya tengo un nuevo compañero de pesca!!






EL SILURO EN EL RIO EBRO
Por Roberto Serrano Iturbe de Radical kayak fishing S.C

Experimenta la descarga de adrenalina cuándo un “2 metros” te arrastra río abajo. Con el inicio del otoño, comienza un momento realmente bueno para disfrutar de la pesca del siluro en las aguas del Río Ebro. Ya sea a lance con equipos de spinning, como con equipos de mosca, intentaremos conseguir luchar con un “Coloso del Ebro” y sentir sus tremendas sacudidas al otro extremo de nuestra caña.



Nuestro objetivo disfrutar al máximo de este potente pez, desarrollando una travesía con nuestros hobiekayak (kayaks a pedales) por el curso fluvial del Río Ebro, donde está prohibida la navegación con cualquier tipo de motor.



¡¡¡ Experimenta la descarga de adrenalina cuándo un “2 metros” te arrastra río abajo !!!






MOSQUEANDO TRAS LOS SILUROS
Por Roberto Serrano Iturbe

Montados en nuestro kayak, vamos descendiendo el río Ebro, recorriendo un curso fluvial dinámico y cambiante. Elegimos un tramo donde se alternan zonas remansadas con abundante vegetación, donde el agua discurre muy tranquila y zonas de corrientes, configurando diversos ramales, islas y meandros. Estos escenarios son más que propicios para lanzar nuestra mosca, a la espera de que la superficie del agua explote y nuestra ligera caña se curve hasta límites nunca imaginados.

La primera sensación que experimentamos al sentarnos en nuestro Hobiekayak, es sin duda de estabilidad y comodidad, sumado a su rápida capacidad de desplazamiento y maniobrabilidad. Pronto comprobaremos que con apenas esfuerzo podremos remontar corrientes o sujetarnos en esa postura donde queremos volver a lanzar o simplemente pescar tranquilamente esa tabla en la que hemos perdido un gran pez. El mero hecho de poder pasear por el río en busca de peces activos es un auténtico placer.



Recordamos que en el curso del río Ebro está totalmente prohibida la navegación a motor, por lo que los kayaks a pedales se convierten en el medio más efectivo para recorrer largas distancias, con apenas esfuerzo. Los pedales nos facilitarán mucho la pelea con los colosos del Ebro y dispondremos de las manos libres para poder ir lanzando y barriendo palmo a palmo las diversas posturas.

Es una pesca donde buscaremos peces activos ocultos tras la vegetación de ribera, estructuras varias o zonas de corrientes. Los siluros se encontrarán a la espera de sus presas mayoritariamente: Alburnos y carpas. Es sorprendente comprobar la efectividad que un simple estreamer tiene en este medio y cómo el depredador más grande de agua dulce se lanza a este artificial. Pescaremos a punta de caña y en muchas ocasiones podremos ver los fulminantes ataques en superficie o como al lanzar a una junquera el agua explota y el siluro engulle nuestra mosca. Nuestra respuesta será una clavada fuerte y enérgica. Los peces pequeños prestan una pelea nerviosa, retorciendo su serpentuoso cuerpo y girando sobre sí mismos, no nos costará mucho levantarlos, doblegarlos y hacernos con ellos. La cosa cambia mucho cuando su tamaño sobrepasa el metro y medio, aproximándose a la mítica barrera de los “2 metros”. Cuando hemos clavado un animalito de estos viviremos una pelea épica. Nada más clavar, el siluro buscará profundidad y notaremos una carrera constante y progresiva, intentaremos separarnos de la ribera y buscar el cauce del río, evitando que el pez se refugie en las estructuras sumergidas y lo perdamos.

Nuestra caña se curvará hasta límites nunca imaginados y nuestro equipo trabajará al límite. Intentaremos mantener el pez próximo al kayak, simplemente lo sujetaremos y dejaremos que arrastre nuestra embarcación. Deberemos ser pacientes e ir doblegándolo poco a poco, con mucha paciencia y sin ninguna prisa, conduciéndolo ha zonas de menos profundidad y sin corrientes para facilitarnos las cosas.

La primera vez que levantas a mosca un miura de estos y lo ves asomar respondes con un ¡¡¡DIOSSS!!! Momento en el que si es posible nos acercaremos a una orilla despejada y lo terminaremos de cansar. Finalmente si hemos hecho las cosas bien y por qué no decirlo la suerte ha estado de nuestro lado posará en la foto y quedará en nuestro recuerdo unos momentos únicos.

Desde RKF queremos enterrar muchos tópicos y creencias absurdas acerca del siluro y su pesca, siendo una especie que si a día de hoy está presente en la cuenca del Ebro porqué no beneficiarnos de su pesca a mosca y vivir momentos realmente divertidos y gratificantes para el pescador.

“Aquellos que queráis experimentar y disfrutar de la pesca del siluro a mosca, en RadicalKayakFishing estamos a vuestra disposición”.






XI OPEN DE LUCIO DE PATO CATAMARAN Y KAYAK
ESPECIAL “500” 16 NOVIEMBRE 2014

Llegar a estas fechas del año es sintoma de que algo se acaba… momentaneamente… la segunda temporada de pesca 2014 esta llegando a su fin, de antemano daros las gracias por estar ahi, son tantas las palabras de apoyo y agradecimiento que solo podemos sentirnos afortunados de haber compartido con todos vosotros aunque solo fuese una mirada, una sonrisa, un gesto, momentazos irrepetibles que nunca olvidaremos, y los cuales os intentamos plasmar en cada aventura desde nuestro especial punto de vista, Style La Kaña Productions TV.

Pero como todabia no ha terminado… ¡¡ Vamos con la locura del XI Open de Lucio desde pato, catamaran y kayak ¡¡ Sois la pta kañaaaaaaaaaaaaaaaa ¡¡ Asique lo dicho ¡¡



Antes de nada dar un millon de gracias por la confianza y apoyo de los colaboradores en este Especial (en la pelicula tendreis su info). La locura de este evento arranco a las 3,30 de la madrugada cuando sono el despertador, a las 4,30 ya estabamos a pie de rampa para trasmitir la pura esencia de este evento, amistad, compañerismo, buen royo, buena gente de toda España y Portugal con patos, catamaranes y kayaks para todos los gustos, gracias a Mario Asensio por conseguir celebrar este evento que a dia de hoy es el mas grande en el mundo dentro de su modalidad, impresionante.

11+En la pelicula que rodamos hicimos varias entrevistas, incluso teneis en exclusiva la que nos salio sin querer al encontrar a uno de los campeones españoles que tuvimos en Mexico, Moises Pastor una autentica maquina extremeña de pescar, que a pesar de que venia al Open de Lucio para quitarse el mono… le arrancamos algunas declaraciones en exclusiva de algunos momentazos vivido por tierras mexicanas sin ningun desperdicio… 10+ Fue un dia de sorpresas, tambien pudimos disfrutar de la gran novedad y el “shock” que produjo en nosotros el ver unos “kayaks especiales”, en accion y en el agua navegando, con el sistema de megapropulsion que tienen venidos desde tierras mañicas, Zaragoza, es otro escalon por encima de todo lo visto hasta ahora, estabilidad, seguridad, deslizamiento y rapidez desbordantes, teniendo las dos manos libres en todo momento para pescar, sin palabras, ya los vereis… si se tienen que describir de alguna manera… los ferraris de los kayaks.



Con todos los patos, catamaranes, y kayaks desinfectados, hicimos un barrido de la zona y solo se respiraba una cosa… menudo buen rollazo ¡¡ 20+Gente de toda España se congrego en Orellana, ya solo falta que crucen el charco para venir aqui ¡¡ menuda concentracion ¡¡ no falto ni uno, estaban todos, los tuneados, los clasicos, “los electronicos”…

22+Todos iban cargaditos hasta arriba con los señuelos mas mortiferos para el lucio en Orellana, los famosos “pikis” en tamaños variados desde las 4″ hasta las 10″ en los colores mas variados, eso ya… cada maestrillo con su librillo… Aqui podeis ver una panoramica con los catamaranes, patos y kayaks listos para la batalla.

Todo estaba ya listo, perfectamente estructurado por la organizacion y controlado por el jefe Mario Asensio para que se diera la gran salida, los patos saldrian antes que las catamaranes y los kayaks… ya que su sistema de propulsion con las aletas es menor… el ambiente que se respira es impresionante. 31+Tras dar la salida con todos los participantes en el agua se reunio a todos los barcos de control, un total de 4 barcos para pesar todos los lucios que tuvieran a tiro, se les explico el rango de accion que iban a tener cada uno y tras recordar algunas normas… el dia iba a ser duro… mucha gente… muchos peces… y algunos de buen porte… el XI Open de Lucio desde pato, catamaran y kayak, ya habia arrancado al 100%.



Las sonrisas de los participantes lo decian todo, daba mucha alegria sacar un buen lucio en este campeonato y mas estando tan explendidos, despues de todos los preparativos, de la gran espera desde por la noche, despues de todas las charlas… daba un agran satisfaccion.